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Impacto de la pandemia en el trabajo femenino

Por: Victoria Eugenia Echeverri A.
Directora Ejecutiva FENALCO RISARALDA

Cuidar la salud física y mental de los colaboradores del gremio y de las empresas afiliadas a Fenalco Risaralda e implementar soluciones para aliviar problemas de liquidez, han sido y son nuestra prioridad desde el inicio de la pandemia, liderando equipos que además de estos desafíos gestionen apuestas estructurales. En medio de tiempos difíciles para las familias y de la carga adicional tan alta de las nuevas prioridades, tenemos que mover el talento humano para saltos fundamentales.

En esta coyuntura afianzamos la cultura organizacional con dinámicas más ágiles y foco en diversidad y bienestar, fortalecimos la capacidad de innovación y mejoramos la recomendabilidad del cliente, viviendo un proceso intensivo de adopción de nuevas tecnologías, promoviendo el liderazgo e impulsando el acceso a la educación TIC.

Desde de la Federación de Comerciantes hemos enfrentado varios retos en el último año, buscando nuevas oportunidades de mercado, apoyando el trabajo en equipo en medio de esta virtualidad, entendiendo que el distanciamiento físico no es un obstáculo para mantener la cercanía con los clientes, dando la importancia a cada persona, trabajando enfocados y con objetivos estratégicos de calidad y mejora continua.

En estos momentos de crisis uno de los principales retos que se deben sortear es mantener la confianza y la motivación de los grupos de trabajo para afrontar situaciones que no se controlan, que están caracterizadas por la incertidumbre y que ponen a prueba todos los engranajes de las empresas. Así, como visualizar las oportunidades que las crisis representan para anticipar y ajustarse.

Respecto al panorama en la inclusión laboral femenina, el sector comercio puede tener mejoras estadísticas. Hemos avanzado en algunas variables, pero tenemos todavía un desafío tremendo por delante para garantizar la equidad en el ámbito laboral en cuanto al nivel salarial e igualdad de oportunidades y actuar en consecuencia, brindando el equilibrio para todos, entendiendo que se puede continuar con las actividades y funciones del trabajo y apoyar el hogar.

El balance trabajo – hogar no es fácil para los hombres ni para las mujeres. Sin embargo, las mujeres afrontan más dificultades por la disposición natural hacia el cuidado de la familia y el manejo de la casa; por eso, se ha ido más allá, impulsando el respeto por los horarios de trabajo, el disfrute oportuno y obligatorio de vacaciones y la flexibilidad en todos los sentidos cuando se trata de las mamás.

Se ha sabido comprender y potenciar las diferencias para que las empleadas puedan cumplir con su rol integral como trabajadoras, madres, abuelas y esposas, siempre aportando lo mejor, además de garantizar su balance de vida.

En la actividad mercantil se fomenta la diversidad, se adoptan y practican políticas sin sesgos de género y promoviendo una cultura donde el trabajo de hombres y mujeres se valora por igual, reconociendo su aporte y logros de la misma manera, con actividades de bienestar, soporte para trabajar en casa y programas de salud, entre otros; manteniendo el balance entre lo laboral y lo familiar, teniendo como eje fundamental la protección de sus derechos y facilitando oportunidades de desarrollo personal y profesional, valorando como algunas mujeres han escalado a posiciones de liderazgo, asumiendo grandes retos profesionales.

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