+ Opinión

Negociando con bandidos

Por: Alexander Ríos Arboleda

 

El gobierno entrante y basado en la ronda de conversaciones que hicieron por varias cárceles antes de elecciones, hablando de perdón social a cambio de votos, está anunciando el acuerdo de paz total. Para este propósito tendrán que estudiar el equipo negociador detenidamente todos los procesos que hemos adelantado con la estela de bandidos, que van desde secuestradores, reclutadores de niños, violadores y pedófilos, asesinos, explotadores ilegales de minas, extorsionistas, esclavistas y líderes del delito supremo como es el narcotráfico.

 

No sobra recordar que llevamos 50 años haciendo esfuerzos inmensos para cristalizar la paz en el país, obstaculizada casi siempre por la llama de la corrupción que portan en el ADN estos movimientos delincuenciales. De estos innumerables diálogos quedan muchos recuerdos. La quema del Palacio de Justicia de la mano del M19. La catedral, el plan pistola contra la fuerza pública y los carros bomba de Pablo Escobar. El Caguán para el desprestigio definitivo de las FARC y el hazmerreír de ellos para todos los colombianos. Los acuerdos de Ralito y la agenda paralela de los desmovilizados con el narcotráfico. Los acuerdos de la Habana con las FARC con varios propósitos paralelos. El grueso de guerrilleros en zonas Pdet con inversiones billonarias del sudor de los colombianos. Los cabecillas con impunidad, sin cárcel, con casa, carro, beca y curul en el Congreso de la República en donde dictan cátedra de moral. Otros de estos, siguieron con el negocio del narcotráfico sin entregar rutas y aliados con el gobierno venezolano. Finalmente el recuerdo más reciente es con el ELN, que mientras se adelantaban negociaciones con ellos en el exterior, sus canes rabiosos locales explotaron un carro bomba en la escuela de cadetes de la Policía, con saldo trágico de 18 muchachos que apenas empezaban a trasegar la vida.

 

Gustavo Petro, sus promesas de campaña en dirección a la paz, como siempre serán acompañas por los colombianos, se le recuerda la historia y el procedimiento. Hay una enfermedad mundial que se llama consumo de cocaína y somos los mayores productores. Si este cáncer que agobia cada cuadra de cada barrio de cada ciudad de todos los países, no va acompañado de una política aceptada en la Naciones Unidas, el propósito se desvanecerá en meses al persistir la demanda del producto.

 

Para finalizar. Hay una serpiente transparente en el pecho de algunos gobernantes, dirigentes o empresarios que se hace visible cuando transan negociados con los dineros del erario. Son los hijos de la apertura democrática, de la constitución del 91, que se convierten en nuevos ricos y campean por doquier en Colombia, no respetan origen político, religioso, racial o de estatus social. Esa serpiente se llama corrupción, sino se ataca con persistencia y denuedo, la paz total para Colombia será una ilusión.

 

P.D. Cuando el temor nos asecha a causa de terceros, a quien acudimos a pedir auxilio es a la Policía. Ellos vienen y acompañan, aconsejan, orientan y procuran traernos tranquilidad. A los delincuentes que los quieren matar hay que denunciarlos y atraparlos. Dios y patria.

 

 

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