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Relleno sanitario de Combia

Por Alexander Ríos Arboleda

El 17 de mayo se celebró el día del reciclaje, actividad que ha venido calando en los seres humanos a un paso lento, frente a la problemática de producción de residuos sólidos que agobian las ciudades, en sus rellenos sanitarios, vertientes hídricas y mares.

Según estudio del Banco Mundial los habitantes del planeta tierra producen 2.010 millones de toneladas anuales de residuos sólidos. En Risaralda, puntualmente en información suministrada por la Superintendencia de Servicios Públicos, el nivel de producción diaria es de 798 toneladas, que en su mayoría van a parar al relleno sanitario de La Glorita de la ciudad de Pereira en el sector de Combia. De estos números impresionantes, se pudiera hacer mucho más en disminuirlo si se clasificara en la fuente, como son las residencias, el comercio y las fábricas. Ante esta situación, la tarea de las empresas prestadoras del servicio de recolección, las administraciones municipales y la comunidad en general deben promover el aprendizaje del reciclaje que se ha quedado corta.

ATESA sigla que traduce Aseo Técnico de la Sabana, es una de las compañías que presta los servicios de recolección, transporte y disposición final de residuos sólidos en Pereira. Hace más de un año, fuimos visitados en el edificio por funcionarios que instruyeron sobre la necesidad de separar en bolsas verdes, los desperdicios orgánicos como cascaras de frutas y verduras, así como los sobrantes de comida en general. La razón de dicha campaña era porque pasaría un carro recolector por este material. La labor se comenzó por conseguir el tamaño apropiado de bolsas verdes que, por cierto, no son de tanto uso comercial. La separación se hizo por varios meses sin que ATESA hiciera efectiva la recolección como lo prometieron, según ellos para hacer un tratamiento de estos residuos y convertirlos en humus. Este es el vivo ejemplo de lo que no se hace en la ciudad con estas campañas de concientización, sin la continuidad ni el interés de ningún tipo.

Que decir del aseo de las zonas públicas de la ciudad, en donde permanentemente en sitios puntuales los arrumes de bolsas, colchones, mesas, neveras y mil objetos más, son la delicia en primer lugar de los roedores y en segunda instancia de habitantes de calle que esculcan y tiran los desechos sin importar nada. Luego, la tarea de concientización de horarios de recolección se debería redoblar, con el policía abordo para conversar de los comparendos ambientales e implementar incentivos para las zonas más limpias de la ciudad.

Pedir que se amplie el relleno La Glorita de 50 a 180 hectáreas, ahora que se está agotando su capacidad de recepción, resulta paradójico, sin que al menos las cifras de disposición final diaria hayan disminuido en el tiempo, es un despropósito que tiene a la comunidad de Combia en rebeldía.

P.D. En espera paciente estamos los colombianos, para saber del paradero de 4 niños desaparecidos en la manigua, después del accidente de la avioneta en que viajaban, aparato que ante las fallas mecánicas fue a parar en la espesura de la selva amazónica.

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