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¿Cómo evitar una intoxicación por alimentos durante las festividades?

Durante la temporada navideña, las personas tienden a preparar más comidas y a menudo en cantidades mayores que las habituales, una situación que puede derivar en el tratamiento extenso de alimentos y, por ende, en la posibilidad de fallas en la preparación, almacenamiento y manipulación de la comida.

En consecuencia, las intoxicaciones alimentarias durante estas festividades pueden ser frecuentes debido a diversos factores. Entre ellos se encuentran la manipulación inadecuada de alimentos, el almacenamiento inapropiado y la cocción insuficiente.

Para Camila Echeverry, médica residente de urgencias del Hospital Universitario San Ignacio (Husi), es muy importante que a la hora de hacer mercado para comprar los alimentos se observen bien las fechas de vencimiento.

Asimismo, asegura que el congelamiento de ciertos alimentos es importante. “Las carnes deben mantenerse refrigeradas; si se va a cocinar, no sacarlas con tanto tiempo para evitar que se vayan a descomponer, y lavar muy bien todos los productos, especialmente los vegetales, que son los que usualmente pueden almacenarse en otras áreas y no necesariamente en las neveras, lo que puede llevar a que no se laven adecuadamente y luego tengamos algunos problemas”.

En este sentido, expertos sostienen que es crucial cocinar los alimentos a la temperatura adecuada y durante el tiempo necesario para eliminar las bacterias dañinas. Se recomienda utilizar termómetros de cocina para verificar la temperatura interna de los productos.

Ahora bien, se debe mantener una estricta higiene al manipular los alimentos, lavándose las manos con regularidad y asegurándose de que todas las superficies y los utensilios estén limpios. Además, se deben almacenar correctamente los alimentos perecederos en el refrigerador, manteniéndolos a una temperatura recomendada, y separar los alimentos crudos de los cocidos para evitar la contaminación cruzada.

¿Qué debe hacer?

En Colombia, según el Instituto Nacional de Salud (INS), el 43,8 por ciento de las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA) se producen en el hogar y solo el 15 por ciento, en restaurantes. Vale la pena reiterar que las intoxicaciones alimentarias no son enfermedades leves. De ahí que expertos destaquen lo fundamental que resulta identificar las principales manifestaciones de esta condición.

“En general, va a empezar corto tiempo después de haber ingerido el alimento y la persona puede tener dolor de barriga de manera generalizada, como los cólicos o como retorcijones. El cuadro puede estar acompañado de diarreas, que son deposiciones líquidas, y de vómitos o ganas de vomitar. Los signos de alarma en general vienen de no poder hidratarse porque el tratamiento de una intoxicación alimentaria es la hidratación. Por cada diarrea o por cada vómito que se tenga, se debe adquirir suero. Hay sueros que vienen preparados y en sobres, que venden para prepararlos”, explica Echeverry.

Por este motivo, si alguien presenta signos de intoxicación alimentaria, como vómitos, diarrea o dolor abdominal, se debe buscar atención médica. “En casos delicados, las personas deben acudir a urgencias para que podamos hacer una hidratación por la vena. Se debe tener mucho cuidado con niños y personas mayores porque son los que tienen más riesgo de deshidratarse, en comparación con los adultos jóvenes”, señaló.

El ‘recalentado’

En Colombia, generalmente después de una gran celebración en donde no se termina toda la comida, se suelen volver a preparar las sobras los días que siguen. Coloquialmente, esto se conoce como ‘recalentado’ y deben tenerse en cuenta ciertas recomendaciones para su consumo y preparación.

Cuando las sobras están calientes recién cocinadas, es crucial evitar dejarlas enfriar a temperatura ambiente. La práctica segura implica trasladarlas a un recipiente que se pueda cerrar y colocarlas directamente en el refrigerador.

Al consumir estas sobras, es esencial asegurarse de que se alcance una temperatura de al menos 75 grados en el centro del alimento. En caso de calentamiento en microondas, donde el calor puede no distribuirse uniformemente, se aconseja calentar parcialmente, remover y continuar calentando para garantizar una temperatura homogénea.

Para evitar riesgos, se debe recalentar únicamente la porción que se va a consumir. La comida que ha sido congelada debe consumirse dentro de las 24 horas posteriores a su completa descongelación, y es importante recordar que no se deben recalentar las sobras más de una vez, para reducir el riesgo de contaminación y mantener la seguridad alimentaria.

Actividad física y comida en porciones, consejos nutricionales para fin de año

En este tiempo de festividades, cuando las delicias gastronómicas aparecen por doquier, es esencial recordar la importancia de mantener una alimentación responsable y equilibrada que contribuya al bienestar físico.

En sintonía con este enfoque, el área de Nutrición del Servicio Médico de la Universidad del Rosario explica algunos consejos nutricionales para disfrutar de esta temporada sin culpas.

En primer lugar, se destaca la importancia de mantener una actividad física mínima, especialmente si las vacaciones han reducido la actividad habitual. Se recomiendan al menos 30 minutos diarios de ejercicio antes de considerar restricciones en la alimentación.

Además, se aconseja estar atento a las señales de hambre y saciedad para servirse porciones adecuadas durante las festividades. Es fundamental evitar comer en exceso al no tener hambre, así como no esperar a estar excesivamente hambriento antes de comer.

Al enfrentarse a las mesas repletas de tentaciones, se sugiere evitar el picoteo y servirse un solo plato que satisfaga sin excesos. En caso de querer probar todo, se recomiendan porciones pequeñas para explorar sabores sin sobrecargar el estómago.
Cuando se trata de eventos en los que la oferta gastronómica es amplia, se aconseja seguir el mismo principio: priorizar porciones pequeñas de los platos preferidos y escuchar las señales del cuerpo para evitar excesos motivados solo por lo visual.

En este tipo de escenarios, optar por porciones pequeñas de comida reduce la posibilidad de excederse en calorías, lo que puede ser beneficioso para mantener un peso saludable o para aquellos que desean controlar su peso.

Al comer porciones más pequeñas, se permite al cuerpo reconocer con mayor precisión las señales de saciedad, evitando sensaciones de pesadez o malestar por haber comido en exceso. Esta conciencia sobre la satisfacción del apetito puede ayudar a mantener un equilibrio saludable.

Por último, expertos destacan la importancia de no estresarse por equilibrar al extremo las cenas navideñas. Si es posible, incluir frutas y verduras es recomendable, pero no es necesario preocuparse en exceso. Garantizar la ingesta de estos alimentos durante el resto del día puede compensar menús festivos más indulgentes.

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