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No te dejes apagar

En una de sus cartas, el apóstol Pablo le escribe a su discípulo Timoteo y le dice que el contentamiento no tiene que ver con la aceptación pasiva del status quo, sino con la seguridad absoluta de que Dios suple para sus necesidades, por tanto él puede sentirse libre de todo deseo innecesario.

Pero, lamentablemente, nuestra condición humana siempre piensa en más y quiere más. Por tanto, casi nunca vivimos un contentamiento sostenido por largos periodos de tiempo; con frecuencia, deseamos otra cosa más que todavía no tenemos.

Aprender a vivir contentos, plenos, satisfechos y felices como lo aprendió el apóstol Pablo solo se puede lograr con el poder de Cristo que nos fortalece desde adentro. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, esas son las palabras del apóstol después de hablar de su paso por períodos de aprendizaje en momentos de abundancia y escasez.

Sin duda alguna, Dios quiere que aprendamos a enfrentar la vida con gozo y confianza. Para hacer esto, debemos aprender a sacar provecho de todas las circunstancias variables de la vida.

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